Guerra y el boom económico

Durante la Segunda Guerra Mundial, las compañías Sika continuaron con su producción en cada uno de los países donde tenían presencia, fabricando los aditivos para los bunkers construidos en Suiza y en las áreas ocupadas por los alemanes, pero también para las embarcaciones de hormigón utilizadas por los Aliados para transportar material de guerra y; las cuales fueron eventualmente utilizadas en el Desembarco de Normandía.

Durante el boom de los años 50s y 60s, nuevas filiales se fundaron desde Suecia hasta Cuba. Un segundo cambio generacional se anunció cuando Romuald Burkard’s entró a la firma. Entre su incorporación en 1953 y la muerte de su suegro Fritz Schenker en 1971, Burkard gradualmente tomó el liderazgo del grupo de compañías, las que para 1968 se convirtieron en una estructura corporativa con Sika Finanz AG. Sin embargo, durante el sobrecalentamiento de la economía hacia fines de los 60’s, Sika vivió una crisis severa: una planta nueva en Düdingen tuvo pérdidas y las operaciones de algunas compañías no fueron efectivas en comparación a sus costos; en Alemania y en Escandinavia se generaron reclamos. Finalmente, Sika evitó la insolvencia.